Residues – De descartar a reciclar

Lucas Muñoz y Joan Vellvé

Nos hemos acostumbrado a entender la demolición y generación de residuos como partes inevitables del proceso constructivo. Hemos aceptado un bajo índice de reutilización y reciclabilidad del material, o confiado en que esta última proviene de procesos industriales (como el reciclaje de hormigón) que producen masivas cantidades de C02. 

Ana Amado

Para revertir este contexto, es necesario mostrar cómo la arquitectura internalizada avanza hacia escenarios de baja producción y acumulación de desechos, a través de prácticas que favorecen la recuperación de residuos previos y la minimización de residuos futuros. El objeto de esta sala es por lo tanto profundizar en modos de construcción que hagan uso de materiales descartados y reciclados, que piensen en los cambios y transformaciones posibles a lo largo de su vida útil, y que consideren la posibilidad última de su parcial o total deconstrucción.

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Para analizar esta tésis, tomamos como caso de estudio la Zona Centro de España, donde el área metropolitana de una ciudad como Madrid, con escasos recursos propios, depende tanto de materiales como de energía provenientes del resto del país. . En este contexto, el único modo de avanzar hacia un proyecto efectivo de descarbonización es a través de políticas radicales de reuso y circularidad. El trabajo de Lucas Muñoz, apoyado por Joan Vellve (Ex-Debris)  junto a  la fotógrafa Ana Amado, desvela esa posibilidad. El equipo rastrea esta zona geográfica como una capa geológica, hecha de construcciones dispuestas a ser minadas para nuevos usos constructivos. Su foco son aquellos edificios, espejo del desarrollismo español de mitad de Siglo XX, que se acercan al final de su vida útil. Se trata de arquitecturas caracterizadas por estar construidas por una amplia variedad de materiales industrializados que representan el zénit de la cultura del carbono. Sin embargo, en su proceso de reuso, este repertorio material puede dar lugar a un nuevo lenguaje formal y constructivo. Una alternativa a la arquitectura del desperdicio.

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Internalidades de los residuos: hacia una construcción circular - Felix Heisel (Cornell Circular Construction Lab)

Escondido a plena vista – en contenedores de basura, estaciones de transferencia, instalaciones de procesamiento, plantas de incineración y vertederos – fluye un enorme caudal de materiales que con frecuencia escapa a la conciencia pública. Este flujo disfraza las externalidades perjudiciales de nuestra industria de la construcción en dos etapas del ciclo del producto.

Primero, en las diversas formas no resueltas de gestión de residuos (toxinas y contaminantes, emisiones de metano por descomposición química, emisiones de carbono por transporte y procesamiento, destrucción del suelo, contaminación del agua y el aire, por mencionar solo algunas); y segundo, en las formas de sustitución por nuevos materiales. Porque por cada producto de construcción desperdiciado, al menos uno nuevo está siendo producido. El sistema actual depende una constante extracción de materiales que conlleva una variedad de consecuencias sociales y ambientales, así como múltiples emisiones atmosféricas. 

Hoy en día, la industria considera muchas de estas externalidades también como internalidades: el carbono emitido al aire durante la producción (algo hasta ahora a menudo considerado externo) se describe como carbono ‘embebido’ (una internalidad). De manera similar, las horas de trabajo, la destreza artesanal o los eventos históricos se explican como elementos ‘embebidos’ en los productos de construcción existentes. La única manera de honrar y cuidar estas internalidades materiales es celebrando su uso, reutilización y transformación continua, y, en consecuencia, previniendo la generación de residuos y la necesidad de nueva producción.

Una industria de la construcción circular es el resultado posible, aunque radical de un cambio de perspectiva: los edificios deben ser diseñados para su desmontaje, con sus componentes conectados de forma reversible en configuraciones temporales. Desafortunadamente, el entorno construido actual no está ni planificado ni construido de esta manera. La alternativa se encuentra en prácticas como la minería urbana y la deconstrucción que, en vez de confiar en la demolición y el depósito en vertederos, promueven recoger materiales para su reutilización, remanufactura y transformación.

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A pesar de lo desordenado de estos procesos alternativos, sus resultados no deberían considerarse simples ‘residuos’. Generan, en cambio, materiales llenos de internalidades que exceden lo cuantitativo, económico y ecológico, para integrar también valores cualitativos de tipo histórico, social y estético. Dichos ´residuos´ representan un campo de posibilidades para arquitectos y diseñadores, como muestran Lucas Muñoz, Joan Vellve y Ana Amado, gracias a movilizar las internalidades de los materiales para una circularidad continua.

Ana Amado
Ana Amado
Ornamento y Detrito - Lucas Muñoz y Joan Vellvé

Más allá de su acepción residualista tradicional, la gestión legal y territorial de los materiales procedentes de la construcción y demolición (RCD) necesita someterse a una profunda actualización del marco que la rige y de nuestra predisposición conceptual ante ellos. 

Desde el punto de vista legal, el dominio que ejerce la economía de los procesos extractivos sobre la cultura de proyecto hace que la efectividad de sus cadenas de producción bloquee la idea de siquiera considerar los materiales pre-existentes en obra como un valor. 

Su significación económica, a través de incentivos y penalizaciones podría hacer de ellos potenciales fuentes informales de material susceptible de transformación y re-integración in-situ. Hablamos de materialidades tan abundantes y ubicuas que ya es en sí un error de base el hecho de considerarlas residuales.

Conceptualmente, por ese mismo carácter abundante y recurrente podríamos llegar a considerarlo un estrato geológico en sí. Un nuevo prisma que haría que nuestros espacios a reformar se considerasen minas con el potencial de extraer, refinar y dignificar sus materiales. Una inversión mucho menor en su extracción material que, a través de una mayor inversión en mano de obra local, puede dar continuidad a sus vidas útiles. Esta visión transicional es paradójicamente inherente al mismo problema de la gestión de los residuos del entorno construido. 

Ana Amado

Esta visión transicional es paradójicamente inherente al mismo problema de la gestión de los residuos del entorno construido.  

Híper-contextualizadas, la minería urbana y la antropo-minería son una posibilidad real que de alguna manera naturaliza lo urbano en ciclos propios potencialmente infinitos y emancipa los procesos extractivos de la linealidad finita sobre la que hemos edificado nuestras construcciones. 

Este es un alegato por una arquitectura no extractiva, que se presenta desde una propuesta hacia un renacer creativo de nuestra relación con el entorno construido a través de un enfoque que priorice la reutilización, la regeneración y la re-integración de materiales in-situ, frente a la demolición, el desecho y la reforma ex-situ. 

Ana Amado
Créditos
[Investigación y diseño]
Lucas Muñoz Muñoz y Joan Vellvé Rafecas
[Fotografía y vídeo]
Ana Amado
[Producción instalación]
Proyecto ex-Debris
[Asistentes]
Pablo Astiarraga, Pilar Peralta, Tommy Mertz, Camille Gros, Gustave Baillot, Rosa Garcia y Gian Cernuda
[Agradecimientos]
Dersa Reciclaje y Gestión, S.L., Villaverde (Madrid). Tecmasa, Tecnologías del Medioambiente, S.A., Arganda del Rey (Madrid). TecRec, Tecnología y reciclado, S.L., Vallecas (Madrid). Reforma restaurante Quinqué (Madrid), Contenedores de demolición del barrio de Tetuán (Madrid)
Ana Amado